Despido procedente

Te contamos cuáles son las causas de un despido procedente. Qué hacer ante tal situación, las indemnizaciones a las que tienes derecho y el derecho al paro

despido procedente

Publicidad

La procedencia de un despido determina dos factores. Por un lado, el procedimiento mediante el cual se ha llevado a cabo el mismo. Y, por otro lado, las causas que justifican dicho despido, las cuales deben ajustarse al derecho. En lo relativo al despido procedente, es interesante destacar que únicamente puede realializarlo un juez, nunca una empresa.

¿Qué se conoce como despido procedente?

Se conoce como despido procedente a aquel en el que la empresa acredita de manera adecuada los motivos del despido y éstos entran dentro de la legalidad.

Una compañía puede hacer tres tipos de despido de manera individual.

  • Despido disciplinario: se conoce como tal al fín de la relación laboral entre la empresa y el trabajador debido a un comportamiento de carácter grave por parte del empleado. Este tipo de despido no conlleva ninguna indemnización, aunque el trabajador en cuestión sí tiene derecho a cobrar el paro, así como a recibir el finiquito.
  • Despido colectivo: el despido colectivo es aquel que afecta a un determinado porcentaje de la plantilla, el cual lo determina la normativa vigente y depende del número de trabajadores de la compañía. Este tipo de despido sólo puede darse por causas de tipo económica, productivas, tecnológicas u organizativas.
  • Despido objetivo: en este caso, la extinción de la relación laboral tiene lugar por causas relativas a la compañía, generalmente de carácter económico, técnico, organizativo o de producción. El trabajador tiene derecho a una indemnización de 20 días por cada año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades, así como a finiquito y a paro.

Cuando un empleado no está de acuerdo con el despido, puede presentar una demanda en el Juzgado de lo Social, en un plazo máximo de 20 días laborales. Tras el oportuno procedimiento, el juez puede proclamar el despido como.

Publicidad

  • Procedente: es aquel en que la compañía ha cumplido con la normativa vigente y las causas que han motivado el despido están justificadas.
  • Improcedente: en este caso el juez considerada que las causas del despido no están probadas o no se ajustan a la legalidad.
  • Nulo: el despido nulo es aquel motivado por algún tipo de discriminación, en el que están violando los derechos fundamentales del trabajador.

Causas de un despido procedente

Las principales causas por las que se da un despido procedente son las siguientes.

  1. Falta de asistencia o puntualidad: son los convenios colectivos los encargados de regular en profundidad este aparato, pero la normativa vigente señala que a partir de tres faltas de asistencia injustificadas al mes se considera incumplimiento.
  2. Indisciplina: el trabajador puede oponerse a llevar a cabo una determinada orden si esta es considerada ilegal, de modo que no todas las desobediencias pueden dar lugar a un despido.
  3. Acoso a compañeros: el acoso y la discriminación a compañeros de trabajo, tanto de forma física como verbal, es considerada una falta muy grave.
  4. Disminuir el rendimiento: esta causa debe darse por motivos no coyunturales, y a ella se le debe añadir la falta de diligencia para justificar el despido.

Despido procedente: indemnización y paro

Independientemente de cuál sea la procedencia del despido, los trabajadores tienen derecho a una indemnización. No obstante, el tipo de despido sí determina si los empleados pueden o no cobrarla. Si la empresa ha realizado un despido objetivo, el trabajador cobra 20 días por año trabajado con un máximo de 12 meses. En cambio, si el despido ha sido de carácter disciplinario, no tiene derecho a indemnización.

Cualquier tipo de despido concede al trabajador el derecho a cobrar el paro, siempre y cuando haya cotizado lo suficiente para ello. Debe haber cotizado al menos 365 días en los últimos 6 años para tener derecho a la prestación por desempleo. En lo relativo a la cuantía y duración, dependen tanto del salario del empleado como del tiempo cotizado.

Despido procedente V.S Despido improcedente

Despido procedente V.S Despido improcedente

El despido procedente es aquel en el que la empresa de forma unilateral decide finalizar la relación laboral con un trabajador sin seguir un procedimiento adecuado y/o por causas que no se ajustan al derecho.

Al contrario que en el despido procedente, es la compañía la que determina si un despido es improcedente. De ser así, debe abonar al empleado la máxima indemnización recogida en la legislación vigente: 45 días por año trabajado por la antigüedad hasta febrero de 2012 y 33 días por la antigüedad posterior a dicha fecha.

En la gran mayoría de ocasiones dicha improcedencia no se refleja en la carta de despido, sino que se lleva a cabo lo que se conoce como despido disciplinario y se le recomienda al empleado que presente un documento de conciliación laboral para que se le reconozca la improcedencia. De este modo, la indeminización que reciba el trabajador no tributa en el IRPF.

Es interesante conocer que no todos los empleados pueden ser despedidos sino existe una causa justificada para ello. Es el caso de las mujeres embarazadas y los empleados con jornada reducida por el cuidado de menores de 12 años. La empresa para la que trabajan no puede despedir a personas que pertenezcan a estos colectivos de forma improcedente, y de hacerlo la medida se considerará nula.

Despido procedente
5 (100%) 1 voto

Te podría interesar